miércoles, 21 de octubre de 2015

Lujo de foto; 1963-64

Breve presentación; aunque ya había intervenido en algún comentario de este magnífico y entrañable blog, e incluso hay bastante material fotográfico de mi autoría, al ser invitado amablemente por Rafael Vertedor a participar, no he podido resistirme a dar a conocer esta fotografía del grupo de Preu del 63-64 ya que debe tener un tratamiento especial por muchos motivos.




- Puede considerarse una más, clásica, en el recién estrenado edificio de Martiricos (llevaba tres años), pero tanto en el alumnado de Preu de Ciencias, alguno se letras se coló en esta foto, como en el profesorado hay que puntualizar.

-Del alumnado, de arriba hacia la derecha, recuerdo algunos nombres, pido perdón por los errores posibles y los olvidos. Martín López, Alfonso García Molina (con cigarro), Eduardo Ortega (retorciéndose manteniendo el equilibrio), Jerez, José A. Rodríguez Montes, Páez Paéz del Camino (le asoma la frente inconfundible), Andrés Campos, Fermín Alés (sólo la frente también), (?) y Martín Rando ?, más abajo, Bañares, Fernando Álamos (sólo la frente, tras el profesorado), (?) asoma Blas Guillén, y delante de los profesores Pepe Baena, cuatro que no recuerdo bien sus nombres aunque los recuerdo como empollones, y los dos sentados de adelante, Julio Mancera y Meléndez.

-Los tres profesores en el centro son, el de la izquierda Don Ramón Díaz-Delgado Viaña, Dña. Mª Ángeles Golbano Herreros y Don Luís Díez Jiménez. No están recogidos sus datos en otras entradas y no por ello son menos importantes, quizás por los tiempos más recientes en que estuvieron, aunque precisamente Ángeles Golbano era la más antigua en el instituto de los tres.
Profesora de Historia que a todos nos cayó estupendamente desde el primer día por que destacaba por su edad y además era muy simpática y cariñosa; en el periodo que estuvo en Málaga estaba además preparándose las oposiciones y al sacarlas se fue a Madrid; al poco se dedicó casi exclusivamente a la Arqueología que era su pasión. Cuando llegó a Málaga le endosaron lo que para muchos profesores era (y es) un auténtico engorro, los viajes de estudios. Se estrenó con uno "andaluz" con D. Ángel Blázquez (el tosco) que no paraba de regañar, a ella y a todos; aún recuerdo que tras una magnífica explicación en la Cueva del Romeral, se dirigió a ella echándole una auténtica bronca. Golbano siguió tan afectuosa y en los viajes de estudios; al año siguiente, vino a otro con D. Luis Márquez (de Gimnasia) haciendo un recorrido hasta Barcelona, al volver por Madrid nos ofreció su casa y allí estuvimos merendando medio grupo junto con su familia, en la Calle Gaztambide. En la época el que un profesor invitara a sus alumnos era un auténtico hito.
De D. Luís Díez Jiménez que vamos a decir, no sólo un gran profesor que acababa de llegar de Jaen trasladado al jubilarse D. Remigio y quedar vacante la cátedra de Ciencias Naturales, que aunque daba la Biología de Preu, sus tendencias científicas eran más por la Geología, y ¡¡como no!!, por la "Antología del Disparate", muestra de buen humor e indulgencia; no pocos libros posteriores han imitado su formato. No era imaginable que aquél hombre serio con un Volkswagen escarabajo negro coleccionaba nuestras barbaridades.
El de la izquierda, Don Ramón, merece otro tratamiento. Por un lado la dirección del instituto tras el año que la llevó D. Ángel Blázquez estaba vacante y había "marejadilla de fondo" entre el claustro. Se decidió por la inspección de Granada traer a lo que se llama un "director-comisario", es decir, uno a dedo que no conozca a nadie.
Por otro lado, D. Ramón, catedrático de Filosofía, estaba represaliado y fuertemente con una fórmula curiosa, suspendido de empleo pero no de sueldo, tal como suena y no fue el primer caso. A estos represalias se les reincorporaba al servicio activo justo el mismo año de la jubilación, y este fue uno de esos casos. D. Ramón era un eminente estudioso de Sócrates y Platón, con estudios sobre ellos internacionales y en varios idiomas y desde luego se le notaba en clase. Una maravilla explicando y entusiasmando. Recuerdo que con las aporías de Zenón se lió lo más grande, una mañana entera discutiendo y él sin parar de sonreír y contradiciendo las proposiciones de nosotros los pardillos.
Don Ramón era un pamplonica que poco antes de 1936 ya militaba en partidos de izquierda y, lo que fue peor para su depuración, formaba parte de una "Asociación de amigos de Rusia". Sin comentarios a tales efectos.
Espero no haberme enrollado mucho, pero la foto tiene faena.
Luis Castellón (Como siempre en la época, el fotógrafo no salía en la foto)

jueves, 15 de octubre de 2015

GAONA Y EL MAR

Entre el próximo 6/11 y el 4/12 se van a celebrar unas jornadas con conferencias y mesas redondas sobre el tema:

GAONA Y EL MAR: El Real Colegio de San Telmo y las enseñanzas de náutica en el Instituto de Málaga.

Nuestro estimado amigo, el historiador y Profesor de Historia Económica, Victor Manuel Heredia Flores, nos ha hecho llegar el programa de actos que incluyo más abajo.

Numerosas personalidades relacionadas con este tema participarán en estas jornadas que prometen ser muy interesantes.

Hemos de mencionar que nuestro  querido amigo y compañero de estudios en el Gaona, Carlos Navarrete Trigueros, también participará en uno de los numerosos actos, concretamente en una  mesa redonda el 19/11 a las 19h en el Gaona, en calidad de antiguo alumno del Instituto y de Capitán de la Marina Mercante.

Nuestros mejores deseos de éxito para estas jornadas. Seguro que tendremos el placer de saludar a algunos de los antiguos compañeros del Instituto Gaona en algunos de estos actos.

Haciendo clic sobre las imágenes se verán más ampliadas y pinchando en el siguiente enlace se puede descargar el fichero PDF que contiene el programa de actos:




domingo, 26 de abril de 2015

MÁLAGA DE LUTO


“Tuvieron actuación destacadísima en el rescate de los heridos el Regimiento de Infantería Ceuta de guarnición en Ronda”. Con estas palabras el diario ABC (Madrid) de 29 de abril de 1966 (p. 79) hacía referencia al comportamiento del Regimiento Ceuta 54 en la humanitaria tarea de rescatar a los lesionados en un trágico accidente. Nada más llegar la noticia del mismo, ocurrido sobre las cuatro de la tarde en el lugar conocido como El Pantano en Montejaque, el Primer Jefe Coronel Joaquín Amores Navarro nos movilizó. Me incluyo en esta movilización porque en ese momento yo realizaba el periodo de prácticas de la IPS y estaba destinado como médico en este regimiento recién trasladado a Ronda desde Ceuta.

En la mañana del día 27 de abril partió desde Málaga una excursión artística para visitar la Cueva de la Pileta. Casi todos eran alumnos de sexto curso de bachillerato del Instituto Nuestra Señora de la Victoria y por tanto cursaban ese año la asignatura de “Historia del Arte y de la Cultura”, a los que se sumaron cuatro del curso Preuniversitario. Viajaban en un autobús Seida de motor Pegaso propiedad de la empresa Olmedo que había sido matriculado en febrero del año anterior (MA-43917) y lo conducía don Diego Olmedo Gaitán. Al frente de la expedición iba la profesora de Lengua y literatura doña Elena Villamana Peco, acompañada por don Francisco López Ruiz, catedrático de Lengua griega y la joven profesora adjunta interina de Geografía e Historia doña María Victoria Serrano Zambrana que había sido contratada el año anterior para cubrir la vacante generada por la jubilación de don Ángel Blázquez Jiménez. Regresaban a Málaga cuando cerca de la curva denominada El Hundidero el autobús cayó por un precipicio de unos treinta metros de profundidad.

El resultado no pudo ser más trágico: siete fallecidos (el conductor, el profesor López Ruiz, la profesora Serrano y los alumnos Pío Verdú Infantes, José Manuel Martín García, José Velasco López y Fernando Delgado Jerez; ocho lesionados calificados de pronóstico grave, entre ellos la profesora Villamana; treinta y dos menos graves y dos leves. En función de su gravedad algunos necesitaron internamiento en el Hospital Comarcal de Ronda. Los cadáveres fueron trasladados a Málaga, adaptándose la ambulancia del regimiento para trasladar los de María Victoria Serrano y el alumno José Manuel Martín García que salió a las 8 de la tarde del mismo día. A medida que fueron llegando los féretros se fueron instalando en la capilla ardiente del Instituto donde se celebró un funeral y responso a las 6 y sepelio a las 8 de la tarde del día 28. Horas muy dolorosas especialmente para los responsables de gestionarlas. Don Ramón Díaz-Delgado Viaña (n. c. 1898-1988) catedrático de Filosofía que era el director y don Jaime Molina Martínez que era el secretario. El profesor Díaz-Delgado fue nombrado por la República vicedirector de Instituto de Huesca en 1931 y sufrió un duro proceso de depuración política reincorporándose a la enseñanza en el Instituto de Jaén el 1 de marzo de 1963, trasladándose a Málaga ese mismo año. El profesor Molina era adjunto de matemáticas desde 1962. Un año después del trágico suceso se conmemoró este primer aniversario colocando un monolito en el lugar: un prisma de granito con una cruz y una llama gravadas con los nombres de los fallecidos, diseño original del profesor de dibujo don Carlos Jesús Mielgo Hergueta y realización de Vicente Botós.




Foto proporcionada por Víctor Heredia Flores



P. S. Deseo dedicar esta entrada a Pedro Francisco Real Pascual que afortunadamente sólo sufrió una herida en la cabeza de carácter menos grave. Desde que su familia (sus padres Pedro Real Caro y Francisca Pascual Abolafio, su abuela Remedios Abolafio Carrión y su hermano Miguel Ángel) trasladó el domicilio a nuestra casa, con entrada por la calle San José 4 a comienzos de 1954, fueron unos inolvidables vecinos. A pesar de nuestra diferencia de edad -12 años con el pequeño Miguel Ángel y 10 don Pedro Francisco- fueron muchas las horas que jugamos juntos y yo me comportaba como si fuera un hermano de mayor edad. Asimismo aprendí el equipamiento y funcionamiento de una imprenta y allí nació mi interés por las artes gráficas que tan útil me ha sido a lo largo de mi carrera profesional.   





martes, 27 de enero de 2015

FOTOS INSTITUTO

Estas fotos corresponden al 6º Curso y aunque están realizadas en el Instituto de Martiricos, nos trasladamos a este centro desde Gaona en el tercer trimestre del 4º curso y por lo tanto inauguramos el Instituto de Martiricos.
Las fotos aparte de los recuerdos que conllevan tienen más importancia por la presencia de algunos de nuestros antiguos profesores. 
En cada imagen sería excesivo el asignar nombres a todos los compañeros por lo que me he limitado a la reseña de profesores y algún alumno.
Espero que gusten.
En la fuente con Felicísimo bebiendo
Aquí con D.Luis Romero

Aquí estamos con D. Angel Blazquez 

Aquí aparecemos con D. Estebán Cebrián y D. Luis Romero y podemos ver a José Infante famoso poeta y cronista de temas culturales de TVE (2º de pié por la derecha) y Felicisimo que que esta a la derecha de D. Estebán. Felicísimo creo recordar que fue Director  General de Correos.

En esta foto aparece D. Jesús Marín profesor de Física y Química, y compañeros de 6º curso

VISITA AL INSTITUTO

Este grupo de ex alumnos del Instituto de Gaona (1954-1960) tiene la buena costumbre de reunirse periódicamente para comer y para sanar las nostalgias, recordar a los amigos y brindar para que los años que nos queden (que sean muchos) podamos seguir compartiendo nuestras pasadas vivencias y nuestras actuales dolencias.

La reunión del pasado 20 de enero fue muy especial porque, antes de celebrar la comida reglamentaria, visitamos nuestro Instituto, el mismo que habíamos dejado hace ya cincuenta y cinco años.

Nuestro anfitrión fue el profesor Víctor M. Heredia Flores (autor del libro "Gaona. De congregación de san Felipe Neri a Instituto de enseñanza secundaria") que había gestionado previamente el permiso de entrada al Centro y que actuó como "guía de lujo", salpicando nuestro recorrido por los patios, pasillos y estancias con curiosos datos, valiosas informaciones y simpáticas anécdotas.

De izquierda a derecha: Francisco Fernández Torreblanca, Andrés Vázquez Lobato, Víctor M. Heredia Flores, Antonio Sánchez Muñoz, Rafael Vertedor Sánchez, Miguel Valenzuela Martín, Ramón Bonilla Galdeano  Ricardo de la Torre Martín, Jesús Vergé Lozano, Francisco Almodóvar Herrera, Francisco García Aguilar, Carlos Navarrete Trigueros y Gaspar Gil Rivas. 

La visita finalizó en el pequeño local que recoge el archivo del Instituto, donde Víctor Heredia ha realizado una encomiable labor de clasificación y ordenamiento.
De forma amena nos  hizo una descripción de los documentos que allí se guardan, mostrándonos algunos de los más interesantes y curiosos. 



Legajo de certificados de limpieza de sangre, exigibles para el ingreso en el l Real Colegio naval de san Telmo

(A propósito, recomiendo la lectura de una entrada de Rafael Vertedor en este blog, con fecha 9 de setiembre de 2012 titulada "El archivo de Gaona")

Desde estas líneas quiero agradecer al profesor Víctor M. Heredia, en mi nombre y en el de todos, la dedicación a nuestro grupo en el retorno -por unas horas- al viejo y entrañable caserón de Gaona, donde transcurrieron algunos de los años más importantes de nuestras vidas



viernes, 16 de enero de 2015

EL INCONVENIENTE DE SENTARSE EN LUGAR INADECUADO

Era viernes, 16 de octubre de  1959 y comenzaba el 6º curso de bachillerato que, como todos los anteriores, cursaba en el instituto de Gaona.

Valga como prolegómeno mencionar mi especial visión de don Eduardo García Rodeja en aquellas fechas. 

A pesar de haber superado sin novedad el año anterior sus exigentes criterios en química de 5º de bachillerato (sobre todo en la orgánica), la figura del ilustre catedrático me sobrepasaba; sería el prestigio de su magisterio, su fama, su estricta seriedad o todo eso en conjunto; pero esa impresión –seguramente también porque sólo tenía quince años recién cumplidos- no era (como debiera haber sido) de orgullo por disfrutar de tan gran profesor sino de temor, de tensión extrema que me impedía aprovechar sus lecciones debidamente.

Estábamos en clase de Física y era más o menos mediodía cuando sucedió:

Don Eduardo, se aproximó a la balaustrada  que rodeaba el entarimado que marcaba su territorio y, apoyándose sobre ella,  pronunció mi apellido añadiendo una frase que me sonó como una sentencia de muerte:
-¡Levántese!

El mundo se me vino encima porque no sabía por dónde vendrían los tiros, pero como un resorte, aunque con las piernas temblando, cumplí la orden;

Don Eduardo levantó la mano señalándome acusadoramente (eso me pareció) y, con voz estentórea, dijo:
-¡Ahí, ahí donde está Navarrete, se sentaba mi  alumno Severo Ochoa que acaba de obtener el premio Nobel de medicina  de este año!

(Ahora me pregunto si la prodigiosa memoria de don Eduardo podría recordar el lugar exacto  en que se situaba un alumno -aunque fuera excelente- del año  1921)

Mientras yo no sabía si permanecer de pie o si sentarme,  pero con el ferviente  deseo incumplido de poder esfumarme, don Eduardo hizo un panegírico del profesor Severo Ochoa y terminó comentando que -como en aquella época- él continuaba explicando su asignatura con la misma ilusión, que seguía cantando y bailando la física y química para hacerla más asequible a sus alumnos.

Han pasado cincuenta y cinco años de este episodio  y todavía recuerdo aquel  amargo momento para mí.
Paco García Aguilar, condiscípulo y amigo, que lo vivió como espectador me lo ha recordado recientemente.


Por eso lo traigo hoy, aquí, a colación


domingo, 28 de diciembre de 2014

LA PRIMERA LÍNEA DE COMBATE ACADÉMICO: LOS CATEDRÁTICOS DEL INSTITUTO (1950-1960)


En un escrito de don Eduardo García Rodeja, el director del instituto entre 1937 y 1939, destinado a la Dirección General de Enseñanza Superior y Media informaba de la caótica situación en que se encontraban los institutos masculino y femenino de Málaga en lo referente a su profesorado, enfatizando especialmente acerca del masculino por “adscribirse” al femenino buena parte del mismo. Un año después se denunciaba la incomparecencia de algunos catedráticos del femenino a la hora de tomar posesión de las plazas. Quiere ello decir que ya en 1938 – no en 1943 como es frecuente leer- se había producido una separación de ambos institutos rompiéndose de este modo una larga tradición de enseñanza mixta. Por otra parte los equipos directivos se sucedieron al vaivén de los cambios políticos en una situación de permanente inestabilidad.
Durante la guerra e inmediata postguerra el instituto perdería varios catedráticos muy significativos: don Julio Fernández Ramudo (Matemáticas) asesinado en 1936, don Pedro Armasa Briales (Francés) exilado a Portugal y Francia este mismo año, don José María Martínez Jiménez (Latín) tras la resolución del expediente de depuración al que fue sometido todo el profesorado por el que fue separado definitivamente de su cátedra, don Santiago Blanco Puente (Agricultura) que se trasladó al Instituto Blasco Ibáñez de Valencia siguiendo al gobierno republicano, don Luis Muñoz-Cobo Arredondo (Ciencias naturales) al Instituto San Isidro de Madrid al finalizar el curso 1938-1939, don Feliciano González Ruiz (Filosofía) que se jubiló en 1941, don José Bañares Zarzosa (Geografía e Historia) pasó al femenino y don Alfonso Pogonoski Martín (Literatura). Para cubrir estas vacantes pronto se incorporaron don Santiago Blanco trasladado desde el Instituto Lagasca de Madrid, don Ángel Blázquez Jiménez (Geografía e Historia) depurado con traslado forzoso desde La Coruña, don Remigio Sánchez-Mantero Fisac (Ciencias naturales) tras un corto periodo en el femenino, don Fermín Delmás López (Matemáticas), don Enrique Anaya Padilla (Matemáticas), don Carlos Jesús Mielgo Hergueta (Dibujo), doña Elena Villamana Peco (Lengua y literatura españolas), doña Rosa Caballero López (Matemáticas) y don Francisco López Ruiz (Griego). Al instituto femenino se incorporaron doña María San José Fernández (Lengua y literatura), don José Guerri Núñez (Filosofía), don Clemente Fernández Ruiz (Ciencias Físico-Naturales), don Pedro Sánchez-Mantero Fisac (Ciencias Físico-Naturales) y don Francisco Ruiz Alba (Física y Química). Algunos, tanto del instituto masculino como del femenino, fueron “aves de paso”.

Eduardo García Rodeja, que era el más veterano de los profesores, había nacido en Gerona el 12 de enero de 1891. Estudió en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central entre 1908 y 1915 fecha en la que alcanzó el doctorado con su tesis “El aluminio activado y sus aplicaciones”. Fue profesor auxiliar en el instituto y en la universidad de Valladolid. En marzo de 1916 obtuvo la cátedra de Física y Química en el Instituto de Jerez de la Frontera, trasladándose al de Málaga el 1 de marzo de 1920 tras la muerte de su padre Federico Rodeja Llorca que ocupó esta cátedra en 1918 a la que accedió por permuta con Arturo Beleña Porto. Con anterioridad había ocupado las cátedras de Figueras en 1881, Lérida, Gerona en 1889 y Valladolid el 7 de marzo de 1903. Su hermano Vicente García Rodeja fue también  catedrático de Física y Química en los institutos de Cabra (1914), Oviedo, Pontevedra y Santiago de Compostela. En la década de los 20 don Eduardo ocupó durante varios años la vice-secretaría del instituto, siendo cesado en 1931 por el gobierno republicano. Fue separado de su cargo por el gobierno republicano de Valencia en agosto de 1936 y sometido al proceso de depuración franquista en 1938 fue confirmado en su cargo y se le nombró director del centro que ocupó hasta 1939. Falleció en Málaga el 14 de abril de 1983.
Ángel Blázquez Jiménez nació en Ávila el 23 de mayo de 1895. Bachiller en el Instituto de San Isidro de Madrid en 1911. Entre 1919 y 1924 participó en diversas excavaciones de vías romanas bajo la dirección de don Antonio Blázquez y Delgado-Aguilera. Catedrático de Geografía e Historia en el Instituto de La Rábida el 14 de junio de 1922 y traslado por permuta a Soria ese mismo año; en 1925 al Instituto de Palencia y en el escalafón de 1935 aparece ya adscrito al Instituto de La Coruña. El 4 de noviembre de 1936 se hace efectiva la suspensión de empleo y sueldo tras la propuesta de sanción efectuada por la Universidad de Santiago y en 27 de enero de 1938 se le sancionó definitivamente con traslado a Málaga e inhabilitación para ocupar cargos. Fue director en 1962. Falleció en Málaga el 4 de diciembre de 1980.
Remigio Sánchez-Mantero Fisac nació en Daimiel (Ciudad Real) el 2 de enero de 1892. Siendo alumno de la Facultad de Ciencias fue propuesto y admitido en la Real Sociedad Española de Historia Natural (presentado por la sección de Barcelona) en sesión 4 de marzo de 1914. El 31 de julio de 1929 fue nombrado catedrático de Ciencias naturales. En 1938 quedó adscrito al instituto femenino y ocupó definitivamente la plaza en virtud de concurso de traslado el 2 de abril de 1941. Después pasó al masculino. En 1960 fue nombrado director técnico y profesor de ciencias naturales para el curso 1960-1961 de estudios nocturnos del Instituto de Málaga. Director del instituto en los periodos 1943-1955 y 1958-1962 al ser jubilado el día 2 de enero. Profesor de Filosofía de las Ciencias naturales en el seminario. Falleció en Málaga 10 de mayo de 1974.
Elena Villamana Peco había nacido en Almunia de Doña Godina (Zaragoza) el 27 de diciembre de 1908. Previamente a su traslado a Málaga había sido profesora de literatura en el Instituto de Jaca durante el curso 1933-1934 y luego en el de Haro (Logroño), siendo confirmada en su cargo en 1942 tras el proceso de depuración política que sufrieron todos los funcionarios españoles. El 5 de noviembre de 1941 fue nombrada catedrática de Lengua y Literatura españolas. Falleció, ya jubilada, en Madrid el 24 de mayo de 1995.
Rosa Caballero López nació el 20 de julio de 1915. Catedrática de Matemáticas desde 2 de agosto de 1943; toma posesión en Málaga el 31 de marzo de 1944 y trasladada al Instituto “Tirso de Molina” de Madrid el 14 de junio de 1968 y en octubre de 1973 nuevo traslado a la sección delegada del Instituto Guzmán el Bueno dependiente de Instituto Lope de Vega. Fue secretaria del instituto en 1956-57. Aún vivía en Madrid el 3 de junio de 1998. 
Francisco López Ruiz nació en Málaga el 8 de septiembre de 1908. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid. Fue nombrado catedrático de Lengua griega el 13 de octubre de 1943 con destino en el instituto de Lugo trasladándose después al de Málaga. Fue director en 1962. Don Francisco se ordenó sacerdote el 1 de noviembre de 1959. Falleció en el trágico accidente de Montejaque el 27 de abril de 1966.
Carlos Jesús Mielgo Hergueta nació en Molina de Aragón (Guadalajara) el 16 de junio de 1912. Catedrático de Dibujo en fecha 29 de abril de 1943. Previamente había ejercido su profesión de fotógrafo en su pueblo natal hacia 1930 y en Málaga instaló un estudio fotográfico en la plaza de Uncibay. Director en 1967. Falleció en Málaga el 6 de diciembre de 2001.
Lucas Martínez Tobaruela nació en Begíjar (Jaén) el 2 de septiembre de 1912. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca y en el curso académico 1943-1944 obtuvo por oposición una plaza de profesor adjunto de Lengua latina en instituto. Fue nombrado catedrático de Lengua latina en el instituto de Málaga el 7 de abril de 1951 y su director en los años 1956-1958. Se trasladó al instituto de Santiago de Compostela y luego a los institutos Padre Suárez (1960) y Ángel Ganivet de Granada, siendo al mismo tiempo profesor de latín en la Facultad de Filosofía y Letras. Murió en Granada después de 2002.

Notas: 1) He omitido las biografías de don Santiago Blanco Puente, catedrático de Ciencias naturales y de don Fulgencio Egea Abelenda, catedrático de Filosofía porque ya disponen de entradas propias en este blog.
2) El 7 de junio de 1954 la cátedra de Filosofía fue ocupada por don Luis Artigas Jiménez nacido en Villarquemado (Teruel) el 9 de diciembre de 1924. El 2 de septiembre de 1957 la cátedra, ya vacante, fue ocupada en virtud de concurso de traslado desde el femenino por don Fulgencio Egea. Sólo dos cursos académicos permaneció en Málaga don Luis Artigas, durante los cuales estuvo agregado a la Inspección de Enseñanza Media. Se trasladó al Instituto Eusebio da Guarda de La Coruña en el que llego a ser su director.
3) Aunque el periodo estudiado sea el de 1950-1960 es evidente que no se abre y cierra en ambas fechas. La mayor parte de los catedráticos lo eran con anterioridad a la primera de estas fechas e igualmente ocurre con la segunda.