sábado, 7 de noviembre de 2015

FOTO 62-63, con fotógrafo

Lamento ser torpecillo y pido perdón aunque la inserción de esta foto, que al igual que otras me imagino que tendrá algo de oportuna.
Como algún antiguo compañero ha corroborado en algún comentario, yo no salía en las fotos al ser el fotógrafo; he rebuscado y encontrado esta que no está mal, se trata de los de 6º en el año 62-63, lógicamente en un recreo.



El menda, el "artista fotógrafo" que suscribe, es ese con cara de formalito que está en el centro con chaqueta y gafas oscuras. Ojo, que las apariencias engañan, siempre estaba en el límite de lo travieso y lo gamberro en la época. Si no me equivoco, Sánchez Gallego, también participante de este blog está abajo a la derecha de la imagen. a la izquierda, también abajo, el entrañable Jorge Márquez Carretero, y dispersos, Barriga, Martín, Alamos, Meléndez, etcétera.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Lujo de foto; 1963-64

Breve presentación; aunque ya había intervenido en algún comentario de este magnífico y entrañable blog, e incluso hay bastante material fotográfico de mi autoría, al ser invitado amablemente por Rafael Vertedor a participar, no he podido resistirme a dar a conocer esta fotografía del grupo de Preu del 63-64 ya que debe tener un tratamiento especial por muchos motivos.




- Puede considerarse una más, clásica, en el recién estrenado edificio de Martiricos (llevaba tres años), pero tanto en el alumnado de Preu de Ciencias, alguno se letras se coló en esta foto, como en el profesorado hay que puntualizar.

-Del alumnado, de arriba hacia la derecha, recuerdo algunos nombres, pido perdón por los errores posibles y los olvidos. Martín López, Alfonso García Molina (con cigarro), Eduardo Ortega (retorciéndose manteniendo el equilibrio), Jerez, José A. Rodríguez Montes, Páez Paéz del Camino (le asoma la frente inconfundible), Andrés Campos, Fermín Alés (sólo la frente también), (?) y Martín Rando ?, más abajo, Bañares, Fernando Álamos (sólo la frente, tras el profesorado), (?) asoma Blas Guillén, y delante de los profesores Pepe Baena, cuatro que no recuerdo bien sus nombres aunque los recuerdo como empollones, y los dos sentados de adelante, Julio Mancera y Meléndez.

-Los tres profesores en el centro son, el de la izquierda Don Ramón Díaz-Delgado Viaña, Dña. Mª Ángeles Golbano Herreros y Don Luís Díez Jiménez. No están recogidos sus datos en otras entradas y no por ello son menos importantes, quizás por los tiempos más recientes en que estuvieron, aunque precisamente Ángeles Golbano era la más antigua en el instituto de los tres.
Profesora de Historia que a todos nos cayó estupendamente desde el primer día por que destacaba por su edad y además era muy simpática y cariñosa; en el periodo que estuvo en Málaga estaba además preparándose las oposiciones y al sacarlas se fue a Madrid; al poco se dedicó casi exclusivamente a la Arqueología que era su pasión. Cuando llegó a Málaga le endosaron lo que para muchos profesores era (y es) un auténtico engorro, los viajes de estudios. Se estrenó con uno "andaluz" con D. Ángel Blázquez (el tosco) que no paraba de regañar, a ella y a todos; aún recuerdo que tras una magnífica explicación en la Cueva del Romeral, se dirigió a ella echándole una auténtica bronca. Golbano siguió tan afectuosa y en los viajes de estudios; al año siguiente, vino a otro con D. Luis Márquez (de Gimnasia) haciendo un recorrido hasta Barcelona, al volver por Madrid nos ofreció su casa y allí estuvimos merendando medio grupo junto con su familia, en la Calle Gaztambide. En la época el que un profesor invitara a sus alumnos era un auténtico hito.
De D. Luís Díez Jiménez que vamos a decir, no sólo un gran profesor que acababa de llegar de Jaen trasladado al jubilarse D. Remigio y quedar vacante la cátedra de Ciencias Naturales, que aunque daba la Biología de Preu, sus tendencias científicas eran más por la Geología, y ¡¡como no!!, por la "Antología del Disparate", muestra de buen humor e indulgencia; no pocos libros posteriores han imitado su formato. No era imaginable que aquél hombre serio con un Volkswagen escarabajo negro coleccionaba nuestras barbaridades.
El de la izquierda, Don Ramón, merece otro tratamiento. Por un lado la dirección del instituto tras el año que la llevó D. Ángel Blázquez estaba vacante y había "marejadilla de fondo" entre el claustro. Se decidió por la inspección de Granada traer a lo que se llama un "director-comisario", es decir, uno a dedo que no conozca a nadie.
Por otro lado, D. Ramón, catedrático de Filosofía, estaba represaliado y fuertemente con una fórmula curiosa, suspendido de empleo pero no de sueldo, tal como suena y no fue el primer caso. A estos represalias se les reincorporaba al servicio activo justo el mismo año de la jubilación, y este fue uno de esos casos. D. Ramón era un eminente estudioso de Sócrates y Platón, con estudios sobre ellos internacionales y en varios idiomas y desde luego se le notaba en clase. Una maravilla explicando y entusiasmando. Recuerdo que con las aporías de Zenón se lió lo más grande, una mañana entera discutiendo y él sin parar de sonreír y contradiciendo las proposiciones de nosotros los pardillos.
Don Ramón era un pamplonica que poco antes de 1936 ya militaba en partidos de izquierda y, lo que fue peor para su depuración, formaba parte de una "Asociación de amigos de Rusia". Sin comentarios a tales efectos.
Espero no haberme enrollado mucho, pero la foto tiene faena.
Luis Castellón (Como siempre en la época, el fotógrafo no salía en la foto)

jueves, 15 de octubre de 2015

GAONA Y EL MAR

Entre el próximo 6/11 y el 4/12 se van a celebrar unas jornadas con conferencias y mesas redondas sobre el tema:

GAONA Y EL MAR: El Real Colegio de San Telmo y las enseñanzas de náutica en el Instituto de Málaga.

Nuestro estimado amigo, el historiador y Profesor de Historia Económica, Victor Manuel Heredia Flores, nos ha hecho llegar el programa de actos que incluyo más abajo.

Numerosas personalidades relacionadas con este tema participarán en estas jornadas que prometen ser muy interesantes.

Hemos de mencionar que nuestro  querido amigo y compañero de estudios en el Gaona, Carlos Navarrete Trigueros, también participará en uno de los numerosos actos, concretamente en una  mesa redonda el 19/11 a las 19h en el Gaona, en calidad de antiguo alumno del Instituto y de Capitán de la Marina Mercante.

Nuestros mejores deseos de éxito para estas jornadas. Seguro que tendremos el placer de saludar a algunos de los antiguos compañeros del Instituto Gaona en algunos de estos actos.

Haciendo clic sobre las imágenes se verán más ampliadas y pinchando en el siguiente enlace se puede descargar el fichero PDF que contiene el programa de actos:




domingo, 26 de abril de 2015

MÁLAGA DE LUTO


“Tuvieron actuación destacadísima en el rescate de los heridos el Regimiento de Infantería Ceuta de guarnición en Ronda”. Con estas palabras el diario ABC (Madrid) de 29 de abril de 1966 (p. 79) hacía referencia al comportamiento del Regimiento Ceuta 54 en la humanitaria tarea de rescatar a los lesionados en un trágico accidente. Nada más llegar la noticia del mismo, ocurrido sobre las cuatro de la tarde en el lugar conocido como El Pantano en Montejaque, el Primer Jefe Coronel Joaquín Amores Navarro nos movilizó. Me incluyo en esta movilización porque en ese momento yo realizaba el periodo de prácticas de la IPS y estaba destinado como médico en este regimiento recién trasladado a Ronda desde Ceuta.

En la mañana del día 27 de abril partió desde Málaga una excursión artística para visitar la Cueva de la Pileta. Casi todos eran alumnos de sexto curso de bachillerato del Instituto Nuestra Señora de la Victoria y por tanto cursaban ese año la asignatura de “Historia del Arte y de la Cultura”, a los que se sumaron cuatro del curso Preuniversitario. Viajaban en un autobús Seida de motor Pegaso propiedad de la empresa Olmedo que había sido matriculado en febrero del año anterior (MA-43917) y lo conducía don Diego Olmedo Gaitán. Al frente de la expedición iba la profesora de Lengua y literatura doña Elena Villamana Peco, acompañada por don Francisco López Ruiz, catedrático de Lengua griega y la joven profesora adjunta interina de Geografía e Historia doña María Victoria Serrano Zambrana que había sido contratada el año anterior para cubrir la vacante generada por la jubilación de don Ángel Blázquez Jiménez. Regresaban a Málaga cuando cerca de la curva denominada El Hundidero el autobús cayó por un precipicio de unos treinta metros de profundidad.

El resultado no pudo ser más trágico: siete fallecidos (el conductor, el profesor López Ruiz, la profesora Serrano y los alumnos Pío Verdú Infantes, José Manuel Martín García, José Velasco López y Fernando Delgado Jerez; ocho lesionados calificados de pronóstico grave, entre ellos la profesora Villamana; treinta y dos menos graves y dos leves. En función de su gravedad algunos necesitaron internamiento en el Hospital Comarcal de Ronda. Los cadáveres fueron trasladados a Málaga, adaptándose la ambulancia del regimiento para trasladar los de María Victoria Serrano y el alumno José Manuel Martín García que salió a las 8 de la tarde del mismo día. A medida que fueron llegando los féretros se fueron instalando en la capilla ardiente del Instituto donde se celebró un funeral y responso a las 6 y sepelio a las 8 de la tarde del día 28. Horas muy dolorosas especialmente para los responsables de gestionarlas. Don Ramón Díaz-Delgado Viaña (n. c. 1898-1988) catedrático de Filosofía que era el director y don Jaime Molina Martínez que era el secretario. El profesor Díaz-Delgado fue nombrado por la República vicedirector de Instituto de Huesca en 1931 y sufrió un duro proceso de depuración política reincorporándose a la enseñanza en el Instituto de Jaén el 1 de marzo de 1963, trasladándose a Málaga ese mismo año. El profesor Molina era adjunto de matemáticas desde 1962. Un año después del trágico suceso se conmemoró este primer aniversario colocando un monolito en el lugar: un prisma de granito con una cruz y una llama gravadas con los nombres de los fallecidos, diseño original del profesor de dibujo don Carlos Jesús Mielgo Hergueta y realización de Vicente Botós.




Foto proporcionada por Víctor Heredia Flores



P. S. Deseo dedicar esta entrada a Pedro Francisco Real Pascual que afortunadamente sólo sufrió una herida en la cabeza de carácter menos grave. Desde que su familia (sus padres Pedro Real Caro y Francisca Pascual Abolafio, su abuela Remedios Abolafio Carrión y su hermano Miguel Ángel) trasladó el domicilio a nuestra casa, con entrada por la calle San José 4 a comienzos de 1954, fueron unos inolvidables vecinos. A pesar de nuestra diferencia de edad -12 años con el pequeño Miguel Ángel y 10 don Pedro Francisco- fueron muchas las horas que jugamos juntos y yo me comportaba como si fuera un hermano de mayor edad. Asimismo aprendí el equipamiento y funcionamiento de una imprenta y allí nació mi interés por las artes gráficas que tan útil me ha sido a lo largo de mi carrera profesional.   





martes, 27 de enero de 2015

FOTOS INSTITUTO

Estas fotos corresponden al 6º Curso y aunque están realizadas en el Instituto de Martiricos, nos trasladamos a este centro desde Gaona en el tercer trimestre del 4º curso y por lo tanto inauguramos el Instituto de Martiricos.
Las fotos aparte de los recuerdos que conllevan tienen más importancia por la presencia de algunos de nuestros antiguos profesores. 
En cada imagen sería excesivo el asignar nombres a todos los compañeros por lo que me he limitado a la reseña de profesores y algún alumno.
Espero que gusten.
En la fuente con Felicísimo bebiendo
Aquí con D.Luis Romero

Aquí estamos con D. Angel Blazquez 

Aquí aparecemos con D. Estebán Cebrián y D. Luis Romero y podemos ver a José Infante famoso poeta y cronista de temas culturales de TVE (2º de pié por la derecha) y Felicisimo que que esta a la derecha de D. Estebán. Felicísimo creo recordar que fue Director  General de Correos.

En esta foto aparece D. Jesús Marín profesor de Física y Química, y compañeros de 6º curso

VISITA AL INSTITUTO

Este grupo de ex alumnos del Instituto de Gaona (1954-1960) tiene la buena costumbre de reunirse periódicamente para comer y para sanar las nostalgias, recordar a los amigos y brindar para que los años que nos queden (que sean muchos) podamos seguir compartiendo nuestras pasadas vivencias y nuestras actuales dolencias.

La reunión del pasado 20 de enero fue muy especial porque, antes de celebrar la comida reglamentaria, visitamos nuestro Instituto, el mismo que habíamos dejado hace ya cincuenta y cinco años.

Nuestro anfitrión fue el profesor Víctor M. Heredia Flores (autor del libro "Gaona. De congregación de san Felipe Neri a Instituto de enseñanza secundaria") que había gestionado previamente el permiso de entrada al Centro y que actuó como "guía de lujo", salpicando nuestro recorrido por los patios, pasillos y estancias con curiosos datos, valiosas informaciones y simpáticas anécdotas.

De izquierda a derecha: Francisco Fernández Torreblanca, Andrés Vázquez Lobato, Víctor M. Heredia Flores, Antonio Sánchez Muñoz, Rafael Vertedor Sánchez, Miguel Valenzuela Martín, Ramón Bonilla Galdeano  Ricardo de la Torre Martín, Jesús Vergé Lozano, Francisco Almodóvar Herrera, Francisco García Aguilar, Carlos Navarrete Trigueros y Gaspar Gil Rivas. 

La visita finalizó en el pequeño local que recoge el archivo del Instituto, donde Víctor Heredia ha realizado una encomiable labor de clasificación y ordenamiento.
De forma amena nos  hizo una descripción de los documentos que allí se guardan, mostrándonos algunos de los más interesantes y curiosos. 



Legajo de certificados de limpieza de sangre, exigibles para el ingreso en el l Real Colegio naval de san Telmo

(A propósito, recomiendo la lectura de una entrada de Rafael Vertedor en este blog, con fecha 9 de setiembre de 2012 titulada "El archivo de Gaona")

Desde estas líneas quiero agradecer al profesor Víctor M. Heredia, en mi nombre y en el de todos, la dedicación a nuestro grupo en el retorno -por unas horas- al viejo y entrañable caserón de Gaona, donde transcurrieron algunos de los años más importantes de nuestras vidas



viernes, 16 de enero de 2015

EL INCONVENIENTE DE SENTARSE EN LUGAR INADECUADO

Era viernes, 16 de octubre de  1959 y comenzaba el 6º curso de bachillerato que, como todos los anteriores, cursaba en el instituto de Gaona.

Valga como prolegómeno mencionar mi especial visión de don Eduardo García Rodeja en aquellas fechas. 

A pesar de haber superado sin novedad el año anterior sus exigentes criterios en química de 5º de bachillerato (sobre todo en la orgánica), la figura del ilustre catedrático me sobrepasaba; sería el prestigio de su magisterio, su fama, su estricta seriedad o todo eso en conjunto; pero esa impresión –seguramente también porque sólo tenía quince años recién cumplidos- no era (como debiera haber sido) de orgullo por disfrutar de tan gran profesor sino de temor, de tensión extrema que me impedía aprovechar sus lecciones debidamente.

Estábamos en clase de Física y era más o menos mediodía cuando sucedió:

Don Eduardo, se aproximó a la balaustrada  que rodeaba el entarimado que marcaba su territorio y, apoyándose sobre ella,  pronunció mi apellido añadiendo una frase que me sonó como una sentencia de muerte:
-¡Levántese!

El mundo se me vino encima porque no sabía por dónde vendrían los tiros, pero como un resorte, aunque con las piernas temblando, cumplí la orden;

Don Eduardo levantó la mano señalándome acusadoramente (eso me pareció) y, con voz estentórea, dijo:
-¡Ahí, ahí donde está Navarrete, se sentaba mi  alumno Severo Ochoa que acaba de obtener el premio Nobel de medicina  de este año!

(Ahora me pregunto si la prodigiosa memoria de don Eduardo podría recordar el lugar exacto  en que se situaba un alumno -aunque fuera excelente- del año  1921)

Mientras yo no sabía si permanecer de pie o si sentarme,  pero con el ferviente  deseo incumplido de poder esfumarme, don Eduardo hizo un panegírico del profesor Severo Ochoa y terminó comentando que -como en aquella época- él continuaba explicando su asignatura con la misma ilusión, que seguía cantando y bailando la física y química para hacerla más asequible a sus alumnos.

Han pasado cincuenta y cinco años de este episodio  y todavía recuerdo aquel  amargo momento para mí.
Paco García Aguilar, condiscípulo y amigo, que lo vivió como espectador me lo ha recordado recientemente.


Por eso lo traigo hoy, aquí, a colación