domingo, 15 de noviembre de 2015

AQUEL PREUNIVERSITARIO (1958-1959): LA PRUEBA DE MADUREZ

El número total de estudiantes que realizaron la prueba de madurez del curso Preuniversitario en el distrito universitario de Granada en la convocatoria de junio de 1959 fue de 904. El examen comenzó el lunes 15 de junio que era el límite a quo previsto en la normativa que lo regulaba. Dado que un tribunal no podía examinar a más de 300 estudiantes el rectorado nombró tres para la prueba común, dos para la específica de ciencias y uno para la de letras. Por el alto número de matriculación de los alumnos de nuestro instituto fuimos examinados ante el tribunal nº 3 que presidía don Emilio Orozco Díaz, catedrático de Historia de la lengua y de la literatura, los vocales don David Gonzalo Maeso de Lengua y literatura hebraicas, don Juan Sánchez Montes de Historia general de la cultura y don Agustín de Asís Garrote de Derecho natural y filosofía del derecho, actuado como secretario el catedrático de Derecho procesal don Jorge Carreras Llansana. Este tribunal se encargó de la valoración de los alumnos con número de matriculación desde el 630 al 904. Yo tenía el número 803 de matrícula.
Nos coloraron en un aula, no recuerdo bien si de la Facultad de Derecho o de la de Ciencias que se encontraban en edificios diferentes colindantes y comunicados entre si. Esta última con entrada por la calle Duquesa y la primera por la plaza de la Universidad. Allí íbamos a realizar la prueba escrita del primer ejercicio que tendría una duración de hora y media y se nos repartió para comentar un texto de unas veinte líneas que comenzaba así: “De los males que el liberalismo introdujo en nuestra patria fueron los peores los que afectaron directamente a la constitución social de la familia.” Era un fragmento de un discurso del general Franco y se trataba de un texto condenatorio del papel que había jugado tal corriente de pensamiento en la disolución de la familia. Obviamente, lo teníamos que analizar a la luz de la información que nos había aportado don Fulgencio Egea Abelenda. Desgraciadamente no recuerdo como resolví una situación tan comprometida. Cuando terminé el ejercicio entendí cabalmente la grandeza de nuestro profesor de filosofía y mi admiración por él no ha sido pasto del tiempo. Nos dio, al menos a mí, una gran lección de coherencia, aunque ello supusiera poner en situación de riesgo a los estudiantes. No recuerdo si hubo algunas preguntas relacionadas con los monográficos sobre Hernán Cortés e Italia.
Sorprendentemente me examinó del idioma moderno (francés) el profesor Antonio Llorente Maldonado de Guevara que era catedrático de Gramática general y crítica literaria además de ser primo de mi tío José Maldonado Cabrero. Y manifiesto mi extrañeza porque don Antonio era miembro del tribunal nº 2 ¿Acaso se trató de un intercambio de alumnos cuando había un interés personal? Tuve que traducir un fragmento del libro Comédies et proverbes de Alfred de Musset. Tengo la convicción que fue generoso en su calificación y este hecho debió compensar la baja nota que debieron otorgarme en la prueba escrita. Lo que escribí sobre la familia no debió ser muy del agrado de los profesores encargados de evaluar la prueba.

Las calificaciones de esta primera prueba aparecieron, creo recordar, el viernes 19 a última hora de la tarde. Satisfecho por el resultado decidí emplear el fin de semana en visitar algunos lugares de Granada. Con Rafael Ángel Gil Rivas, Luis Mezquita Bernad, Luis Camarillo García, José Manuel Bravo Muñoz, Fernando Marti Pallarés, Antonio Maíz Martín, Juan Díaz Pardo, Antonio Lara García, Antonio Domínguez Martín y algunos otros nos dedicamos a recorrer La Alhambra, los jardines del Generalife y el palacio de Carlos V. Desde sus torres pudimos contemplar toda Granada y su vega. También callejeamos y tomamos algunas fotografías en distintos lugares de la hermosa ciudad. Fueron unas horas de asueto y relajación preparatorias para iniciar el último esfuerzo previsto para el siguiente lunes. La prueba específica fue realizada ante el tribunal nº 2 de ciencias que presidía don Fermín Capitán García, catedrático de Química analítica, el vocal don Diego Guevara Pozo, catedrático de Parasitología y actuando como secretario don Francisco de Asís Sales Vallés, catedrático de Estadística matemática y cálculo de probabilidades.

Afortunadamente como don Eduardo García Rodeja era un hombre muy religioso, el cielo no podía abandonarle en aquel trance y dejarlo en evidencia. Para el examen escrito de la prueba específica nos salieron “los pececitos del mar”. Supongo que la mayoría de nosotros respiró, al menos ese fue mi caso. Creo recordar que la prueba tenía algo que ver con el tema 11 dedicado al conocimiento de las grandes pesquerías españolas y mundiales. Yo salí satisfecho de mi examen. Además visto a posteriori la composición de tribunal con inexistencia de especialistas todo apunta hacia una corrección cuanto menos generosa, cosa que también ocurría en el tribunal del primer ejercicio. Tal vez esta ausencia de reales especialistas en aquellos temas monográficos propició –al menos en la Universidad de Granada- el alto porcentaje de aprobados en las dos convocatorias de ese año que alcanzó el 76’46%, siendo la media nacional el 56’8%.
Ya sólo quedaba la temida prueba oral de matemáticas que se realizaba ante don Francisco de Asís Sales, el único miembro del tribunal con suficientes conocimientos matemáticos. En mi caso se efectuó el miércoles 24 de junio. Tuve que resolver el problema 376 cuyo enunciado era el siguiente: “Dada la función y=√x2-a que pasa por el punto (4,0), determinar: 1º) El valor de a, 2º) Las ecuaciones de las tangentes en los puntos de abscisa: x=5, 3º) El área del triángulo formado por dichas tangentes y el eje de ordenadas y 4º) El volumen del cuerpo engendrado por dicho triángulo al girar sobre el eje de abscisas”. Se trataba de un clásico problema de geometría analítica, la parte de las matemáticas más de mi agrado y para cuyo aprendizaje había gozado de excelentes profesores, entre ellos don Valentín Aldeanueva. Por otra parte conocía muy bien la función de función que específicamente había constituido el tema 84 de ciencias en la revalida de sexto curso. En la pizarra dibujé los ejes de coordenadas cartesianas y calculé el valor de a sustituyendo los valores de x e y en la función
0=√(42 –a)
a=16

Continué el desarrollo del problema buscando la pendiente (coeficiente angular) para lo cual elevé al cuadrado los dos términos de la función             
y2=x2-a
2yy’=x2-a
y’=x2-a/2y

 Llegado a este punto y por consiguiente sin haber alcanzado todavía tres de los cuatro resultados que se pedían, don Francisco de Asís me detuvo y me preguntó qué era y’; yo te respondí que era la pendiente obtenida por función de función y aquí terminó mi examen. Había quedado expedito el camino hacia el mundo universitario.



En esta foto se identifican: Luis Mezquita, Antonio Lara, Antonio Domínguez y Juan L. Carrillo



Identificados: Antonio Maíz, Luis Camarillo, Lara, Mezquita y Carrillo



Identificados: Ángel Gil Rivas, José Manuel Bravo, Juan Díaz, Fernando Martí, Domínguez y Carrillo

3 comentarios:

  1. Muuuuy bien, que memorión o que cuidado en el almacenaje de los datos. Es de agradecer.
    Es curioso que los componentes de tribunales fueran casi los mismos años después; en mi caso, cuando el número de malagueños que teníamos que desplazarnos a Granada para tal prueba, año 63-64, el rectorado de Granada en un gesto de "inteligencia y generosidad" tuvo a bien desplazar a Málaga al tribunal y las pruebas se realizaron en el Seminario, pero los componentes se repetían con frecuencia, Agustín de Asís, Emilio Orozco, Sánchez Montes, Fermín Capitán y otros, aunque no fueran los años de las asignaturas monográficas de Preu, los correctores parecen que formaban un "club" fuera cual fuera la estructura.
    Por cierto, esa aula en la que te examinaste, la que no sabes muy bien si era de Derecho o de Ciencias, y con razón, era la conocida coloquialmente como Gibraltar, ya que era sobre plano perteneciente a Derecho pero académicamente correspondía a Ciencias. El edificio entonces, desde la calle Duquesa hasta la Plaza de la Universidad comprendía ambas facultades, además del rectorado y la Biblioteca General. Una de las imágenes que insertas es en el patio de Derecho alrededor de la estatua del Padre Suárez, tomada desde la puerta de otra aula con apodo, la borreguera, ya que estaba destinada a los alumnos de primero.
    Una delicia de entrada, como las otras.

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  2. Me gustaria tener constancia de tantos datos. Pero ni mi memoria ni mis archivos llegan a tanto. No obstante si recuerdo mi duro examen de frances, en parte hablado. Y por supuesto el problema, caso, de matematicas. Pero aprobe. Que alegria, ya universitario!
    Pero yo iria un poco mas atras, al año anterior; revalida de Sexto año, tampoco fue una broma. Yo lo hice en el instituto Padre Suarez, como alumno del Ave Maria. Sin problemas, pero tambien dificil.
    Es verdad que esto era estudiar y que lo hicieran los mejores. En la linea de la excelencia, siguiendo a Aristoteles.
    Pero ya nos toca esperar a la ultima meta, en mi opinion, como creyente, la mas importante. La Eternidad. Para esta si hay que prepararse y bien. Pero el examinador es mas fiable y blando. Supongo que casi en la linea del aprobado generaal

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    1. Hola, Adrián. Si fuieste alumno del Gaona y quieres participar en este blog con alguna entrada, por favor contacta conmigo en rversan@gmail.com.
      Saludos

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